jueves
Un dia de playa
Este primer domingo de junio estuve en la playa de Campo Soto, aparqué el coche en la curva y me fui a la primera pista, daba comienzo la rutina veraniega, al pasar por el puente, una miradita hacia el caño, las lisas nos esperan, son las primeras que se alegran de nuestra llegada, y los niños como siempre, papá se nos ha olvidado el pan para los peces, es verdad hijo, llevas razón. Continuamos por la pasarela, es un poco estrecha, y si vas muy cargado, te cuesta trabajo adelantar a los que te preceden, no es que yo tenga mucha prisa, pero estoy deseando soltar los tiestos. Llegamos por fin al final de la pasarela, cogemos para la izquierda, normalmente nos ponemos en el mismo sitio todos los años. Avanzamos por la arena buscando un sitio, un claro en el bosque de sombrillas para clavar la nuestra, ¿nos ponemos aquí? le pregunto a mi mujer, no este sitio no me gusta, continuamos la marcha, aquí mismo nos podemos quedar, tampoco hay muchas piedras, seguimos caminando, y tres metros después, aquí está bien, este sitio me gusta, dice la parienta, la verdad es que este es un buen sitio con una excelente vista al mar, le digo yo. Por qué es tan difícil acertar de primera, si solo hemos avanzado desde el primer punto a este tres metros, no lo entiendo, alguna explicación debe haber. Soltamos todos los tiestos, antes, iba uno a la playa y solo llevaba la toalla , un bocadillo y un balón, ahora cuando vamos a la playa parece que nos vamos a quedar allí una semana. Clavo la sombrilla, que no sé para que la llevamos, porque después todo el mundo se pone al solecito, el día que se olvide, diremos, que calor hace, al sol no se puede estar y de vuelta al coche a por ella. Los niños salen corriendo para el agua y yo llamo al más chico, le digo, tu ves la torre del socorrista, el me contesta, si papá esa es la referencia ya lo sé, nosotros estamos cerca de ella, los niños de hoy en día que listos son, todo lo saben. Cuando terminamos de montar la terraza, sin quitarle ojo a los niños, me voy a la orilla, los niños te ven llegar, salen a darte el encuentro y a bañarse, a jugar un rato con ellos. Cuando salimos del agua, veinte metros a la derecha o a la izquierda de el punto por donde entramos, según el viento reinante, buscamos con la mirada la torre y de vuelta a nuestra parcelita. Mientras nos secamos, por el rabillo del ojo, veo que el niño tiene las paletas y la pelotita en la mano, me hago el disimulado, a ver si juega con la hermana, pero la hermana ya está tirada en la toalla y no tiene ganas de jugar, la madre enseguida te encasqueta el niño para que juegue con él, tienen una habilidad pasmosa para escaquearse de todos los juegos
que no sean de mesa y aquí está el padre para jugar a las paletas, al fútbol, al disco y hacer el castillo de arena. Las madres, ponerle protección solar a los hijos, todas las veces que sean necesario, en esta tarea son las primeras, nosotros somos más dejados. Una de las veces que fui a darme un baño, estando en la orilla, me quedé mirando a una persona, que con ayuda de un chaval estaba dándose un baño y un poco más adentro estaba su hermano, a éste hacia más de veinte años que no lo veía, a su hermano lo suelo ver mucho por las céntricas calles de La Isla, estos dos hermanos pertenecen a nuestro barrio y son muy populares y la verdad es que me dio mucha alegría verlos juntos, rodeados de familiares y amigos. Me quedé observándolos en silencio y me sirvieron de inspiración para escribir este articulo. Ellos son conocidos por el Lolo y el Pilao. Bueno ya está haciendo un poco de fresco, el poniente se está haciendo notar y las gaviotas deseando de que nos vayamos ya, planean por los claros que van quedando en busca de algo que picar. Os dejo, vamos a recoger ya.
sábado
Comentario Anónimo
Si el que dejó este comentario, lo hizo con intención de que Mari se enterara, pues nunca se hubiese enterado, si no llega a ser por mí. ¿Quién va a mirar los comentarios de un artículo antiguo? Pues se lo comuniqué. Claro, ahora ella tiene esa incertidumbre. ¿Quién puso ese comentario? ¿Quién era ese antiguo amigo? Por favor, si eres un asiduo de éste Blog, dinos quién eres, y lo más importante, cuéntanos lo del amigo. Siempre todos aprendemos del pasado.
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