sábado
La Radio Suena
La radio suena; se escuchan las voces de los comentaristas de los diversos encuentros que están en juego. Las voces proceden del dormitorio, donde cada domingo de antaño, por las tardes, mi Padre, se encerraba para escuchar aquellas auténticas retransmisiones futbolísticas de hace bastantes años. Sentado delante de aquella antigua radio, donde se podía leer en el dial de la misma, el nombre de ciudades conocidas y otras cuyos nombres eran difíciles de pronunciar. El comentarista principal hace conexiones con los distintos partidos en juego, tanto de primera como de segunda división. A menudo los comentarios eran interrumpidos por unos pitidos entrecortados, síntoma inequívoco de que en algún terreno de juego se había producido un gol; te acercabas aún más a la radio, y con bolígrafo en mano y una quiniela sin rellenar, se iba marcando los tantos de los diferentes equipos con un palito. Escuchabas nombres míticos de campos de fútbol, que aún perduran aunque estos hayan sido renovados: La Condomina, Chamartín, Altabix, Riazor, La Nova Creu Alta, Mestalla, Los Carmenes, Atocha, Pasarón, Sarriá, San Mamés, Balaídos, Marqués de Varela… Oías los nombres de equipos míticos, algunos de los cuales prácticamente han desaparecido, transformado o se encuentran sumidos en categorías inferiores pese a su prolongada historia: Sabadell, Oviedo, Córdoba, Logroñés, Elche, Celta, Pontevedra… No había resúmenes de los goles y las mejores jugadas de los partidos, eso llegaría en los años 70 con aquel entrañable programa, Estudio-Estadio, por el cual han pasado extraordinarios periodistas deportivos, teniendo un reconocimiento muy emotivo y especial para el desaparecido Juan Manuel Gozalo. Ver un partido televisado era un privilegio; sino recuerdo mal, retransmitían un encuentro los Domingos por la tarde noche. Hoy en día estamos saturados con retransmisiones de fútbol y deportes de todo tipo, claro que también hay mayor número de cadenas, tanto autonómicas como privadas, y si a esto añadimos internet, pues las posibilidades se multiplican aún más todavía. Pero la radio está ahí, continúa con sus emisiones, a pesar de que últimamente tienen prohibida la entrada en los estadios de primera y segunda división, y llegados a este punto es preferible no entrar en polémicas relativos al derecho a la información. Los Domingos por la tarde, mientras veíamos una película, por supuesto en blanco y negro, bastante teníamos con tener televisión, cuando un equipo marcaba un gol, aparecía en la parte inferior de la pantalla, el marcador de ese encuentro, minuto de juego y el autor del tanto. Qué tiempos aquellos, de escasez, de necesidades, de estrecheces pero que libres nos sentíamos, a pesar del régimen que nos tocó vivir. Se abre la puerta y aparece mi Madre con los cafés, toca merendar: ¡Quillo la merienda, más que pensáis en escuchar el fútbol por la radio, venga ya! Pero hay costumbres que no cambian, que no se transmiten genéticamente, y que a pesar de todos los medios disponibles a nuestro alcance hoy en día, seguimos pegados a ese pequeño, y nunca mejor dicho, cada vez más pequeño, o integrado en otro artilugio, cada vez más sofisticado, Transistor, escuchando ese partido o esa retransmisión que por el motivo que sea, no podemos hacerlo en circunstancias normales. Y llegados a este punto, cortamos los comentarios, ya que se vuelve a escuchar unos pitidos entrecortados, y el comentarista exclama: - ¡Gol! ¡Gol en La Condomina!
Etiquetas: La Radio Suena
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