martes
Contestando a Acho
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lunes
Equipo Santa Barbara
No recuerdo exactamente la fecha de esta fotografía, pero recuerdo perfectamente el lugar y en el tiempo que se hizo. El lugar fue en el primer patio de la calle Santa Bárbara. Era allí donde solíamos hacer nuestras travesuras y nuestra maravillosa vida de infante. Esta foto ha caído en mis manos de casualidad. Me la dio el Juanito (el que le decíamos el huesito) que está ahora de Guardia Civil de tráfico por esta zona y me la mandó por correo electrónico un día. El grave, el Juanito, el rubio, el Antonio Burgos, el manolito y yo. El tiempo fue de los mejores desde luego que uno puede vivir, pues no hay casi responsabilidades rutinarias, no hay responsabilidades laborables, ni casi personales. Todo es jugar, quedar con los amiguetes para golfear y estudiar lo preciso y en algunos casos ni eso. Haaaaaaaaaaaaaay que vida aquella… Cuando era joven, la vida me parecía maravillosa, un milagro, era hermosa, mágica. Y todos los pájaros en los árboles cantaban tan felizmente... Con alegría. Pero luego, me enseñaban a ser sensato, lógico, responsable, práctico. Y me enseñaron un mundo donde podía ser tan fiable, clínico, intelectual, cínico. Hay momentos cuando todo el mundo duerme en que las preguntas se vuelven demasiado profundas para un hombre tan sencillo como yo. ¿Quieres decirme, por favor, lo que hemos aprendido? Sé que suena absurdo pero, por favor, dime quién soy ahora. Cuidado con lo que dices o te van a llamar radical, liberal, fanático, criminal. ¿No quieres apuntarte? Nos gustaría sentir que eres aceptable, respetable, presentable, ¡un vegetal! Hay momentos cuando todo el mundo duerme en que las preguntas se vuelven demasiado profundas para un hombre tan sencillo como yo. ¿Quieres decirme, por favor, lo que hemos aprendido? Sé que suena absurdo pero, por favor, dime quién soy, quién soy, QUIEN SOY. Cuando era joven parecía que la vida era tan maravillosa...

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martes
Mis manos
He dejado de escribir por un buen rato, y las he vuelto a mirar, las manos claro, y la verdad que ya no me parecen tan viejas, será que ya estoy un poquito más optimista.
Ha pasado un día entero, y mientras escribo estas palabras, las he vuelto a mirar, y la vista parece jugarme una mala pasada. Mis manos ya no me parecen tan castigadas por el paso del tiempo, parece que han rejuvenecido, o será que mi estado de ánimo es más positivo.
Los de mi generación, como tantas otras, creo que estamos en esa etapa de la vida en la cual hemos llegado a la cima de la misma. Encontrar esa estabilidad que nos mantenga en ella, a algunos, se les hará más difícil que a otros, ya sea por cualquiera de los motivos que nos puedan sacar de esa trayectoria, plácida, bacheada o llena de incertidumbre, que irremediablemente nos llevará al final de la misma.
La mente es un arma poderosa, el que consiga dominarla, sea cual sea sus circunstancias personales, tendrá una herramienta indispensable para afrontar el día a día.
Es fácil dar consejos, interpretarlos ya no tanto, llevarlos a cabo, ya es otra historia.
Las manos podrán estar viejas, arrugadas, pero el espíritu, el espíritu podrá sentirse joven, y si el cuerpo te responde, dale ese movimiento que necesita, no dejes que se atrofie.
Estamos en esa etapa de la vida, en la cual necesitamos seguir sintiéndonos jóvenes, necesitamos alcanzar esos objetivos que quedaron atrás, necesitamos seguir dándole juego a la mente. Es esa etapa, en la cual queremos echar el freno de mano, para que no pase tan rápidamente como la etapa anterior. Pero el tiempo pasa inexorablemente.
En definitiva, necesitamos seguir sintiendo que estamos llenos de vida, al menos, eso creo, ¿y tú?, ¿tú qué crees?
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