lunes

 

VIDEOS MUSICALES PARA EL RECUERDO


domingo

 

COLEGIO LA SALLE

Otra fotografía más, en esta seguramente me reconocereis a mi, curso septimo y el tutor D.Antonio Moreno ex alcalde de La Isla el que está sentado abajo primero a la derecha es primo de Paquito el Guti.

 

El nombre de "La Calle del Pozo"

Algunas veces os habréis preguntado porque a la Calle Santa Bárbara se la denomina “La Calle del Pozo”. Siempre he creído cual era el motivo, pero preguntando, la información que recibí, rompió todos mis esquemas, que no la plasmo aquí, porque fue una información vaga, que tengo que contrastar.
Si la memoria no me falla, recuerdo, fugazmente, un río de agua correr calle abajo, que nacía en un patio de vecinos, que precisamente no estaba situado en la calle Santa Bárbara, concretamente, arriba del todo, a la izquierda de donde vivía el simpático “Pilao Gogogo”. De vez en cuando, el nivel freático del citado pozo, subía más de la cuenta, y este rebozaba, y sus aguas cristalinas buscaban nuestra calle, en vez de la calle Alsedo, que está más cerca. Si alguien puede aportar alguna información que sirva para aclarar este misterio, se lo agradecería eternamente.

Cuando menos te lo esperas, alguien te llama por teléfono para comunicarte que le ha gustado mucho este Blog, que es de agradecer, y tras muchas palabras que se desvanecen por el hilo telefónico, y antes de colgar, se te ocurre la pregunta: ¿El por qué del nombre de la Calle del Pozo? Y la respuesta aparece, con mucha seguridad y contrastada por algunas voces que se escuchan cerca del comunicante que está al otro lado de la línea.
Arriba del todo de la Calle Santa Bárbara, en ladera izquierda, había un patio de vecinos, de fachadas blancas, enfrentado a la plaza. En este lugar vendían chucherías, y de vez en cuando entrábamos a comprar pipas y caramelos.
Nunca prestamos atención, pero en su parte derecha había como una alberca pequeña, tapada y protegida con una especie de puertas metálicas, creo recordar, que la hacían pasar desapercibida. Pues por lo visto, ese era el pozo, o una especie de aljibe, que incluso alguien llegó a utilizar para bañarse. Hace poco tiempo pasé por allí, ya no existe ese patio; hay una vivienda de dos plantas sobre el Pozo de la Calle Santa Bárbara.
Y aquí se acaba el misterio. Interesante, ¿verdad?

Ha surgido una nueva versión del nombre de la Calle del Pozo, más consistente y verídica, surgida por boca de una persona mayor que vivió donde pensaba que se encontraba el famoso pozo. Esta denominación tiene un pequeño error, debería de estar en plural, y no en singular.
Antes de las edificaciones que tuvieron lugar, todo este terreno era una inmensa huerta, plagado de pozos, de ahí la denominación de LA CALLE DEL POZO. Con esto, creo, que se pone fin a toda esta historia, pero el blog sigue.

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sábado

 

Generación anterio a la nuestra

Instantánea enviada por Agustín, donde aparecen de izquierda a derecha: Mary Carmen, su hermana, otra Mary Carmen, Pepi Olvera, la desaparecida hace muchos años Guillermina y otra Mary Carmen, esta mi hermana, la de Fonsi.
La familia de Guillermina vivía en la casa donde de pequeños, robábamos membrillos y granadas. Tenía dos hermanos, a uno le llamaban "Fruti" y el otro Fernando. Emigraron a Canarias en busca de mejor fortuna, pero la suerte les fue esquiva; una fatal caída por unas escaleras acabó con la vida de Guillermina y posteriormente el destino se llevó a su hermano “Fruti”. Sus padres, creo que también murieron. Su otro hermano, Fernando, lo han visto trabajando en Cádiz de camarero.
Guardo un vago recuerdo de Guillermina, se que era muy buena amiga de mi Hermana Mary; lo único que viene a mi mente ocurrió en la casapuerta, salía de casa de mis Padres con mi Hermana, y para hacerme el chulito delante de ellas, salté desde las escaleras por el barandal al suelo de la casapuerta, con tan mala suerte, que me golpeé contra el suelo con el codo izquierdo, y me lo rompí. Estuve un mes con el brazo escayolado (mi edad era de unos 10 años).
Esta fotografía fue realizada en las escalinatas donde antiguamente ponían la feria en San Fernando.

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jueves

 

¿Dónde nos encontramos?




Si haces click sobre esta foto, la veras en un tamaño superior; ¿serías capaz de adivinar dónde se encuentra este lugar?
Una pista importante, la solución está en este Blog.

Como veo que la gente se ha enfriado, aquí está la solución:

Se construyeron 60 viviendas y la ejecución de las obras comenzaron un 21 de Abril de 1961. El callejón donde se ven la gente andando de espaldas, sería la futura Calle Olivarillo. Las casas blancas que se ven a la izquierda, deben de pertenecer a la Calle del Pozo.

Para quien no lo sepa, si haceis click sobre la palabra "comentarios", se os abre una ventana donde podréis introducir vuestro comentario y leer la opinión de los demás.


domingo

 

Por fin consigo entrar

Hola compañeros y amigos, soy Jacobo y escribo por primera vez, no estoy muy puesto en esto de la informática, pues no tengo mucho tiempo para ponerme delante del ordenador, así que me ha costado mucho conseguir entrar en esto del blog.

He leído varias veces lo que había publicado y me ha gustado mucho, he llegado a emocionarme, pero luego no podía conseguir escribir nada.

Desde aquí les mando un saludo y abrazos a todos, no quiero dar nombres por si se me pasa alguno, pero sobre todo agradecer a Alfonsi el esfuerzo y la dedicación que ha puesto para poner esto en marcha, creo que con la colaboración de nuestro amigo Pepe Villalba.

Hoy he leído un articulo que Alfonsi piensa poner hablando sobre mí, por lo visto me lo mandó hace tiempo, pidiéndome que si podía publicarlo, pero hasta hoy no lo he podido abrir, así que le he dicho que lo ponga, hay algunas cosas y conceptos que creo que se equivoca, pero cuando lo publique ya lo diré.

Una de las cosa que dice, y que tiene razón, es que yo fui de los últimos en incorporarme al grupo, es verdad, pues cuando yo llegué al piso, ya todos vivíais allí y jugabais juntos, así que poco a poco me fui integrando; pero también decir que fui de los últimos junto con Paquito en abandonar dicho grupo.

Grupo que desgraciadamente se fue desgranando, ya se sabe "jala mas dos tetas que dos carretas", no se si en este orden, pero de esa pandilla de chaquetas negras, tiempo de Grease, palmas por la calle, ¿recordáis?; fueron saliendo Agustín, Manolín, Juany, Alfonsi...,

Tiempos del “London Pub”, Pecos , Beatles, baile de instituto, colocones grandísimos en casa de Villalba en navidad, ¿os acordáis?, yo no desde luego.

Tiempos maravillosos, tiempos de juventud, que por desgracia ya no vuelven, a no ser en nuestro recuerdo.

Fuimos quedando pocos, Boni, Paquito, Pepe Gutiérrez, era la rama que quedábamos en soltería, fines de semana en Conil, Arcos, Prado del rey, Vejer etc., mucha discoteca, bailes, pensiones, y sobre todo mucha amistad, y de vez en cuando alguna bronquilla relacionada con temas femeninos, ¿verdad Boni?

Pero la vida sigue su camino, y los caminos se van separando y por desgracia o por suerte nosotros formamos parte de ese ciclo. Espero que con el esfuerzo de todos nos volvamos a encontrar en un cruce de ese camino y quizás, cenando o tomando una copa podamos recordar viejas historias. Saludos de alguien que os quiere.

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Colegio La Salle San Cristobal


Bueno de por aquí creo que sólo podéis reconocer a dos de la calle del pozo, Juany y yo estamos en el curso de D. José Luis (el cojito como le llamábamos), una gran persona me quedan muy buenos recuerdos de él, los demás alumnos igual conocéis a algunos pero de otra parte de la Isla.

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jueves

 

LOS JUEGOS DE ANTES

Antes que ahora, me refiero claro esta a años atrás los niños-as solíamos jugar en la calle, cosa que hoy en día no se ve, bien por falta de espacios, por el trafico de vehículos a motor o más bien por los juegos de la play station, la wii, la nintendo ds… etc. Máquinas que hoy en día tienen a las criaturas totalmente sedentarias, sentadas y enganchadas a ellas como si una droga fuera.
Tengo una nieta de cinco años y por supuesto como todos los padres, pues a ella también le han regalado una. Cuando juega la observo y me digo, pues claro que hoy en día los niños pequeños tengan obesidad e incluso colesterol. No hace falta que se atiborren de dulces o se harten de comer, si por poco que coman no queman calorías, es que no se mueven para nada con la tele y las maquinitas. Gracias a Dios los tiempos han cambiado para mejor, en el sentido de que a nuestros hijos le podamos dar más cosas que antes, pero nuestros juegos de antes eran más sanos. Siempre estábamos en movimiento y quemando calorías bien jugando al fútbol, a los bolis (bolas), a saltar la cuerda, al esconder, al coger, al trompo, a la piola, formar pistolitas con los alfileres y tirarles a los indios-pistoleros o soldados de plásticos, a la bicicleta, etc. etc.
Siempre nos estábamos agachando, subiendo, saltando, andando, corriendo, pedaleando, en fin que tiempos aquellos tan entrañable y bonito pero que pasaron y jamás volverán. Espero que en el futuro de nuestros hijos ellos recuerden su infancia igual de alegre que nosotros.

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martes

 

Recuerdos a los Gallagolitos

Bueno, así es como nos decían a los del patio de los Guardias Civiles, aunque yo me enteré muchos años después, de todas formas también fuimos y fueron de LA CALLE DEL POZO. Quiero recordar a Pepe Yerpes, seguro que os acordareis de él, mi gran amigo de pequeño, su hermana Antonia, a la que alguno traía loco y sobre todo, del patio de arriba y como no, recordar con mucho cariño y con esto hacerle un homenaje a Juli, hija de Galván, al que tuve la oportunidad de visitar hace ahora un año, dejo esto porque seguramente alguno no lo sabrá.
Hace ahora unos veinte años tuve la oportunidad de volver a verla, como siempre tan sonriente tan agradable y con ese talante que poseía, también alguno del patio de arriba le tiró los tejos, estudiaba en la universidad de Cádiz sociología, tuve la oportunidad de verla, y que conste que no creo en el destino pero fue así, tantos años y tantos años y nos vimos de casualidad, andaba en Cádiz en un piso con su Hermana no recuerdo ahora su nombre, estuvimos todos ya tarde tomando café en su piso y luego ese mismo año nos volvimos a ver en la feria de Sanlucar las acerqué a su casa, pues vivían allí en el cuartel con sus padres, y unos meses después me enteré de su muerte, la leucemia se la llevó, con tan solo 22 años, luego por desgracia unos años después, creo que diez, su hermano menor, el mas pequeño, también murió de un infarto en el colegio, con tan solo 17 años; crudezas de esta puta vida.
Bueno aquí estamos para eso, para lo que nos toque, y ya que tenemos este blog y se nos brinda esta oportunidad, es porque todavía podemos contar algo, así que a contarlo.
Y agradecerle al tipo este, que ha montado todo esto, que lo haya hecho y animarlo a que siga siendo pesado, porque la verdad es que vale la pena.
Creo que nos faltan algunos para que se animen, si los veis comentárselo y darles ánimo, como Pinto, José Ramón, Antonio de Lely, Santi el Boni, Jóse hermano de Dani, en fin a ver si entre todos podemos.

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Los homenajes, cuarta parte.

Continuo con los homenajes, el capitulo sigue abierto.

Amalia: así se llamaba esta señora, tenia una tienda en la esquina del gordo, junto a la carnicería de Joselete, vendía entre otras cosas macetas, tinajas, lebrillos, lavaderos de madera, cantaros, escobas de palmas, recogedores etc. Pero no la menciono por esto, en esa tienda había otra actividad que era la que a mi me llevaba a visitarla, esta señora también se dedicaba a la venta de tebeos, novelas del oeste, de hazañas bélicas, de aventuras etc. Y además te cambiaba las novelas que tú ya habías leído por otras, previo pago de una pequeña cantidad de dinero y de esta forma siempre te salía mucho más económico que comprando una nueva. Disponía de un mostrador en el cual tenia varias cajas que servían para clasificar el genero y ahí es donde rebuscábamos en busca de las que no habíamos leído, quizás esta afición, fue el inicio de muchos jóvenes para dedicarnos después a este maravilloso mundo de la lectura. A los que son de mi generación seguro que les suena de algo: El capitán trueno, El jabato, El guerrero del antifaz, El llanero solitario, Hazañas bélicas, Marcial la fuente, Estefania, Los cuatros fantásticos, La masa, El capitán América, Thor y los personajes de los tebeos que se están poniendo otra vez de moda Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Carpanta, Doña Urraca, Pepe goteras y Otilio, Las hermanas Gilda, Petra criada para todo etc. En fin este también era un buen pasatiempo, cuando el frío o el calor, la lluvia o la tormenta nos hacia preso en nuestra casa, privándonos de la libertad para salir a la calle, a nuestra calle, a la calle del Pozo.

domingo

 

poesia para Manolín

El paralitico, al día siguiente se reunió
con sus tres colegas: el sordo, el ciego y el calvo.
Y fueron a robar al banco de Andalucía
Mientras estaban en plena faena, salta el sordo
y dice... Quieto que escucho pasos.
salta el ciego y dice... Por donde por donde.
Dice el cojo... Vamos a echar a correr y salta el calvo diciendo:
Joder no decir eso que se me pone los pelos de punta.

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viernes

 

Historias de Patio

Nuestra infancia tiene una gran similitud con la serie “Cuéntame” en sus comienzos, ¿verdad que sí?, pero no voy a escribir de ella, sino del Cuéntame nuestro, el que fue real, el que con estas humildes palabras intento de alguna manera reflejar y conseguir despertar en vuestras memorias. Sí, despertar, porque veo que aún tenéis dormida esa parte de la memoria donde guardáis ese pasado, que aunque no lo creáis, es muy importante, sin pasado, no hay presente, y si os paráis a pensar un poquito, sin presente no hay futuro, o sencillamente el futuro no existe.
No tengáis reparo en contar vuestras experiencias, que servirán para enriquecer nuestro Bloc, ya nos encargaremos de darles forma.
  • O lo he soñado, o en nuestra calle llegó a existir un coche, que una vez aparcado a la altura donde vivían Manolín y José Ramón, se convirtió en una chatarra de cuatro ruedas, incapaz de hacer rugir su motor para siempre, que con el paso de los días su estado se fue haciendo cada vez más penoso, le fueron desapareciendo las piezas hasta que un buen día desapareció, como por arte de magia.
    Creo que perteneció a un hijo de Pepe el Ciego (creo que era así como le llamaban), que vivió en el Bloque de Juany y Pepe Villalba. Pues os podéis imaginar la novedad que representó el poder jugar en un coche de verdad; creo recordar sus colores: azul oscuro mezclado con colores negros.
  • Nuestro patio poseía un bordillo de cemento, que separaba ambos patios, y que utilizábamos de montura de caballo; colocábamos unos cartones y sentados unos detrás de otros emulábamos las películas de pistoleros y romanos. Este bordillo lo utilizábamos como punto de apoyo para nuestros juegos con balón, impidiendo que este saliera del terreno, incluso hasta para regatear al contrario. En otras ocasiones era el lugar ideal para sentarse y hablar de nuestras cosas.
  • El Local donde actualmente existe una carpintería de aluminio, que pertenece a un tal Blanes, tiene su propia historia, y muy dilatada.
    De pequeño siempre creí que fue concebido para que los trabajadores lo utilizaran como aseos. Tenía dos puertas, una a cada lado del local y enfrentadas; disponía de un amplio salón y al fondo a mano derecha, había unos servicios pequeños y estrechos.
    Con el paso del tiempo las puertas desaparecieron, los marcos y parte de la pared, convirtiéndose el salón en una escombrera.
    • Una vez estuve a punto de perder un ojo jugando en este local; aún conservo una pequeña cicatriz en el ojo izquierdo. El bueno de Cristóbal, hijo de Carmen Palomo, salía corriendo por la puerta que da acceso a nuestro patio, con una escopeta de juguete en sus manos, de las que antiguamente llevaban un rollito de “mixtos” en su tambor y que al recibir un impacto del percutor, explotaban, pero con el cañón de hierro, y en ese preciso instante, entraba yo corriendo. Os podéis imaginar donde fue a parar el cañón de la escopeta.
    • Un vagabundo lo tomó por vivienda casual, con barbas, mal vestido y con muchos trastos, hasta que un día, enfermaría, ya que una ambulancia se lo llevó en la camilla. Espero que os lleguéis a acordar de este suceso, porque alguien podría pensar que me lo estoy inventando.
    • Como era lógico, era un lugar donde abundaban los ratones, y entre estos diminutos animalitos, había uno que destacaba por su color blanquecino; lo habíamos avistado en varias ocasiones y estábamos dispuestos a atraparlo. Y un día, entre los escombros y en las proximidades de los aseos, entre Manolíto de Regla y yo, conseguimos atraparlo y meterlo en una lata. No se si también estaba con nosotros su hermano Miguel. ¡Que contentos íbamos con nuestro ratón casi blanco!, pero no se que le pasó a Manolíto, que se asustó, soltó la lata, y el dichoso ratón se escapó y por mucho que buscamos entre los escombros desapareció entre ellos para siempre.
    • Mas tarde, este local sirvió como alojamiento provisional para familias necesitadas, construyéndose un pequeño cuarto donde se encontraba la antigua puerta de entrada por nuestro patio, cuyo rincón saliente utilizábamos como poste y meadero. Cuando los patios fueron enlozados, este cuarto desapareció.
    • La pared de este local la hemos utilizado como portería, para jugar al tenis, al frontón, al eliminar…, incluso alguno llegó a utilizarla como trampolín para subirse a su techo en busca de los balones que embarcaban, con la única ayuda de la fuerza de sus brazos y piernas.

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miércoles

 

Saludos a todos y amigos de la infancia

Poesía dedicada a Fonsi.

Esto era una noche completamente de día
Cuando dos ranas muertas nadaban en una charca
un hombre en cueros, con las manos en los bolsillos
y un libro sin hojas que el solo se leía
a la luz de una farola apagada
que en el cielo estaba colgada.
A eso vino un manco y un paralitico.
Y le dice el manco al paralitico corre, corre que viene el caco.
El paralitico al escuchar esto echo a correr,
con una piedra de mechero se cayó y se abrió la cabeza.
Llego a su casa, encendió la puerta,
cerro la luz, colgó la ropa en la cama y se acostó en la percha.

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lunes

 

Todo ha cambiado

El calor apretaba, en aquellas tardes de verano, lejos del bullicio, de las prisas, donde el tiempo parecía estar detenido, y, la inocencia, era nuestra mejor compañera. La programación televisiva, sin competencias, nos regalaba series entrañables, donde destacaba, por encima de todas, “Los Payasos de la Tele”. ¡Cómo están Ustedes! Triste, muy triste debió de ser, aquel día, en el que “Fofo”, desapareció para siempre de nuestra pequeña pantalla, en blanco, negro y tonalidades grises. “La Isla Misteriosa” de Julio Verne, nos cautivó y embargó. Era algo nuevo para nuestros ojos, donde la lectura se extendía exclusivamente a los libros de texto del Colegio. Que recuerde, nunca nos fomentaron esta faceta, que algunos, hoy en día llevamos a cabo, aunque de forma esporádica.
A pesar del calor reinante, siempre había un lugar a donde ir: Los Muros, La Huerta de Maragallo (Huerta Vaca), La Huerta de Melchor, El Zaporito, El Canal, El Barrero, El Parque de las Monjas, El Cerro, La Casería, Caño Herrera…
Lugares desaparecidos o acotados por el progreso; nuestros recuerdos de la infancia destruidos a base de cemento y hormigón.
  • La Huerta de Melchor estaba situada en la parte trasera del Colegio del Liceo, colindando con su enorme recreo. En un principio no existían barreras para acceder al mismo desde la huerta, pero posteriormente se construyó un enorme muro alrededor del mismo, que nos separó de sus magnificas instalaciones, aunque los Sábados por la mañana podíamos entrar.
    En esta huerta jugábamos al futbol, cazábamos mariposas, saltamontes (cigarrones), cualquier bicho viviente, hasta murciélagos.
    Arriba del todo había un huerto, que pertenecía a las antiguas dependencias de autobuses de Transportes Comes; estaba vallado, y como es lógico, no se podía entrar, pero los chavales de la época se colaban en el huerto a robar sus frutos. Este huerto era vigilado por un señor que manejaba una honda, eso decían, la verdad que nunca llegué a verla.
    Pues entré una vez en ese huerto, con tan mala suerte que apareció ese señor; cuando dieron la señal de alarma, salimos todos corriendo, y para colmo de males, tropecé con una chapa y me caí, lastimándome en una rodilla. Sentí como una mano se aferraba a mi brazo y tiraba con fuerza, levantándome del suelo. Me imagino que sería el señor de la famosa honda. Creo recordar que fui todo el camino lloriqueando. Me llevó a sus dependencias, y se preguntaron que hacer conmigo. Me soltaron con una buena patada en mis posaderas, que sirvió para dar impulso y salir corriendo.
    Mas abajo de este huerto y a la izquierda, no recuerdo muy bien si había una alberca o una pequeña casa en ruinas, de lo que si estoy perfectamente seguro, era la existencia de un pozo, muy peligroso, a ras del suelo. Sus paredes eran de piedra, tenía una escalera de hierro oxidado que llegaba hasta el fondo, le faltaba algún que otro peldaño o estaba corroído. Estaba completamente seco y lleno de restos de basura, ya que lo pude comprobar al bajar más de una vez, con toda la imprudencia del mundo.
  • Las palabras San Hipólito derivaron en Zaporito, o eso teníamos entendido, aunque alguien me comentó que era el nombre del antiguo propietario de aquellos terrenos, un tal Juan Saporito, que creo que es la versión correcta pero con "Z". Tiempo atrás había destacado por sus muelles donde reparaban barcos de madera, y por la existencia de una enorme carpintería, si la memoria no me falla. Creo que aún se conservan algunos de sus restos.
    Este lugar era famoso por la pestilencia que emanaban sus sucias aguas, sobre todo, cuando la marea estaba baja, ya que era un vertedero. Entrábamos por los “muros” (esteros) situados por la fábrica de caballas. Con la marea totalmente vacía, quedaba al descubierto una enorme tubería, que seguramente servía de desagüe a la citada fábrica, pues allí estábamos nosotros para caminar por encima de ella, donde un imprudente resbalón te llevaba a caer al asqueroso y pegajoso fango. Desde esta tubería se contemplaba un reguero de casitas improvisadas que bordeaban sus sucias orillas, viviendas que reflejaban la miseria de los que allí alojaban. Antiguamente las desigualdades sociales eran más notables.
  • Eran unos terrenos de gran extensión, a los cuales llamábamos el Canal, debido a que justo enfrente del famoso Patio Cambiazo, por su parte trasera y después de atravesar una calle y dejar atrás unas viviendas, había una excavación en el terreno, longitudinal, de mayor a menor, que desembocaba cerca de los esteros, por donde pasa la vía del tren. En su parte más profunda, llegamos a jugar al futbol. Era un terreno que tiempo atrás, parecía haber estado sumergido en el mar, por los restos de conchas de moluscos. A la izquierda del canal había una alberca y una casa abandonada; aún quedaban pozos esparcidos, seguramente para aliviar la sed del ganado, de estilo árabe, o eso, a mí me lo parecía.
    Al Canal podíamos acceder por varios sitios, pero principalmente por donde ahora se encuentran los Hornos Púnicos, dejando a la derecha el desaparecido Callejón Arenal, y atrás la calle Benjamin López y Muebles Marques, también desaparecido.
    También se podía acceder al Canal por un lugar entrañable, próximo a la antigua entrada del campo de futbol de la Bazán, y haciendo un esfuerzo mental, creo que una verja nos abría paso a un camino, adornado de viviendas a ambos lados, todas contiguas, viviendas de color blanco y macetas por adornos.
    Una vez en campo abierto, el final del camino desembocaba en un hoyo inmenso, circular, en cuyas suaves pendientes, escarbábamos en busca de “pío burros”, especie de raíz de color blanco, que una vez perfectamente limpia, nos la comíamos.
    Este inmenso agujero era adornado en su parte superior por una especie de torre, en su parte izquierda, y a la derecha, detrás de las instalaciones del campo de futbol de la Bazán, había unos enormes eucaliptos, de los cuales colgaban unas enormes y gruesas cuerdas, que utilizábamos a modo de columpio.
    En esta zona existían un breval, alguna que otra chumbera e higueras, y también había que tener cuidado con las picaduras de avispas.
    Una vez atravesado este hoyo por una vereda en el camino, descendíamos a un descampado que utilizábamos de campo de futbol; cuantos Sábados matutinos hemos recorrido ese terreno rectangular hasta hacerlo infértil, dando patadas a un balón de futbol. Como te añoramos.
Me puedo desviar un poco de la realidad, que otros puedan observar de distinta manera, pero narro intentando desenmarañar esos recuerdos que fugazmente acuden a la memoria, y que los testigos de piedra y arena, vigías de nuestra infancia, ya no nos pueden ayudar, sencillamente, porque ya no existen.
Esta historia tal vez, pueda continuar.

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jueves

 

Info sobre el compañero de mi padre

Mi primer granito de arena:
El compañero que acompañaba a mi padre se llama Pedro que, además, era vecino en el número 30 (la actual casa de Barrena, que era un patio de tres vecinos: Pedro, mi tío José, que en paz descanse y que tenía un bar por el Puente Zuazo, y nosotros).
Pedro con su mujer Antonia ahora viven en la calle Tomás del Valle.
Entre sus hijos de más o menos nuestra edad (más o menos, que más da) están Paqui, Miguel Angel y Antonia.

 

Hola a todos

Hola a todos.
Después de varios intentos, he conseguido entrar en el blog.
Para vuestra información estoy en Madrid destinado aunque los fines de semana bajo a la Isla.
Un abrazo

 

El Patio de los Guardia Civiles

Hola me llamo Dani, y vivía en el patio conocido como el de los Guardia Civiles, se llamaba así porque de los tres pisos que había, dos eran de guardia civiles y el tercero era el mío que era de la Bazán.
Nosotros llamábamos a los patios por números; el mío era el primer patio, luego el segundo, el tercero, el cuarto o patio de Manolo el de la tienda, el hermano de Emilio, el de la otra tienda, luego venía el patio del local, y luego, el patio de los maestros. Bueno esto era un poco el punto de vista desde el primer patio y aquí os dejo unas fotos mías con Rosi la hija de Regla o Leli como la llamaba yo y la otra es desde la ventana de mi casa.

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miércoles

 

El Escaparate

Si os paráis a pensar, ¿no tenéis la sensación de que buena parte de nuestra niñez, la hemos pasado delante de un escaparate?
El Pasaje de la Música: cuantas veces hemos pasado por allí, y cuantas veces hemos hecho la famosa bicicleta en cada esquina entre cristales, ¿os acordáis?
Deportes Galeón: nos parábamos cada vez que pasábamos por allí, siempre de regreso. Escaparate siempre bien preparado, todo ordenado, balones de futbol reglamentarios, pelotas de baloncesto, raquetas de pinpón, cañas de pescar, equipaciones deportivas, escopetas de aire comprimido, raquetas de tenis…
Si no recuerdo mal, en la Calle del Carmen, un poco más abajo y enfrente de donde vivían o siguen viviendo familiares de Jacobo, había una pequeña tienda, con un pequeño escaparate, que en época de navidades, se llenaba de juguetes, y nosotros nos arremolinábamos todos juntos, ensimismados, contemplando esos juguetes que nos esperaban a la vuelta de la esquina.
Pero por encima de todo, la juguetería por excelencia se encontraba en la Calle Real, no recuerdo su nombre, si es que algún día lo supe, estaba situada, más o menos, cerca de la Mallorquina, no creo que siga existiendo, hace muchos años que no camino por nuestras calles. Exhibía juguetes maravillosos, fuera del alcance de nuestros Padres. Allí nos quedábamos como pasmarotes.
Infinidad de escaparates adornaban la Calle Rosario y la Calle San Rafael, y allí estábamos nosotros para hacer una paradita.
Cuantas veces nos hemos parado delante de papelerías, pastelerías y otros comercios, cuyos nombres, como es de suponer no recuerdo, ni me atrevo a situar, porque ni el nombre de las calles me viene a la memoria: El Cano, Piorno, Valle…
Que vacíos deja el paso del tiempo en la memoria, aunque ahora que me paro a meditar, creo que no es el paso del tiempo, sino la distancia.

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domingo

 

Otros Homenajes

Los homenajes de Paquito, están muy bien, pero claro, conlleva un riesgo, se te puede quedar en el tintero alguna persona, como igual que me pasará a mí ahora, pero para eso estáis vosotros, para hacer vuestro pequeño homenaje particular hacia aquellos personajes, anónimos, que han deambulado por nuestras calles, creyendo que pasaban inadvertidos ante nuestras miradas.
  • El primer nombre que me viene a la memoria, es el de “Juan”; vivía justo enfrente de mi casa, cuyo escalón hemos frecuentado muy a menudo. La verdad que era mayor, corpulento, bastante alto; tenía montado un pequeño puesto de chucherías y también, creo recordar, que vendía vino, que se lo pregunten a mi Padre. Su indumentaria era la clásica de la época: completamente gris, gorra incluida.
    A pesar del tiempo que ha pasado, mirando desde mi ventana, nunca se me olvidará las velas encendidas que rodeaban su cama, el día que nos dejó.
  • También quiero hacer mención especial a Félix, Padre de Manolín y José Ramón, fallecido recientemente, así como a su vecino, de cuyo nombre no me acuerdo; venían en un “Carri moto” vendiendo hielo, en aquellos días de verano, para llenar las neveras de la época. Recuerdo la habilidad que tenían cortando el hielo con una especie de cuchillo o punzón.
  • Los hermanos Emilio y Manolo, que llegaron de otras tierras con toda la ilusión del mundo y montaron sendos negocios de ultramarinos, con suertes dispares, ya que la vida de Emilio se vio truncada por un maldito cáncer; Manolo tuvo mayor suerte, y mantuvo su negocio durante mucho tiempo.
  • Y que me decís del puesto de chucherías que montó Rosalía y su Marido Emilio; sus comienzos fueron humildes, pero sus continuos progresos les permitieron ampliar su negocio de una manera espléndida.
    Hace poco tiempo me crucé con Rosalía, y se me quedó mirando, como diciendo: - A este lo conozco yo de algo. Pues claro que sí, mi Señora; muchas pipas, chucherías y polos “flash” que les hemos comprado. Su marido, hace ya algún tiempo, nos dejó desgraciadamente. Era muy buena persona.
  • También quiero hacer una mención especial a la única librería que ha existido en nuestra calle, y, como es normal en mí, no me acuerdo ni de su nombre, ni el de sus propietarios. Su primera ubicación fue abajo del todo, en la calle San Onofre, para pasar posteriormente al segundo patio, empezando desde arriba. Ahí fue donde compré mis primeros diarios “AS”, mi primer ajedrez y mi primera revista de mujeres denudas.

  • Y el Bar de "Julio", aunque su dueño no se llamaba así, se llamaba Emilio, lo del nombre era por su Padre. Que buenas cervecitas y finitos nos hemos tomado allí, y que buenos pinchos morunos y filetitos preparaba el "jodío". Era simpático y humilde; aún recuerdo sus palabras al verse en unas fotos que nos hicimos despues de un partido de futbol, donde él aparece mirando hacia un lado: - Mira que importante yo, parezco el entrenador del equipo.

Vaya por Ellos.

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