martes

 

La Comunión

    Estamos inmersos en plena época de comuniones. No sé como estarán vuestras neuronas, esa parte del cerebro que se encarga de guardar esos trocitos de recuerdos que con el paso del tiempo se van transformando, y empleando un símil informático, de memoria tipo Rom (sólo lectura, no se puede escribir) a memoria tipo Ram (volátil). O sea, que los recuerdos más cercanos se van guardando sobre los recuerdos más antiguos, los vamos “sobre-escribiendo”, o tal vez las conexiones que a ellos nos deberían de llevar, se van rompiendo.
    En los comienzos de la escuela, siempre creí que los sábados por la mañana teníamos clases. Pues no, eran las dichosas catequesis, porque por mi mente vagan recuerdos que se difuminan en dibujos que surgen de aquel libro que llamábamos Catecismo. Imágenes de un Dios que surgía de los cielos, todopoderoso, un triangulo con una especie de ojo en su centro, que todo lo ve, que todo lo sabe. No quiero que nadie crea que estoy haciendo una crítica, estoy recordando.
    Por aquellos tiempos la comunión era algo normal en nuestras vidas, digo normal por no decir obligación, teníamos que hacerla y, que yo sepa, nadie preguntaba por qué. Se daba por hecho nuestras creencias religiosas. Hoy en día quién quiere hacerla la hace y el que no, pues no, aunque también hay chavales que la hacen por imposición paternal/maternal, aunque a casi todos les queda el consuelo de pasar un buen día en compañía de amigos y familiares y la recogida de regalos y aportes monetarios, que desvirtúan día tan señalado en el ámbito religioso.
    Pues sí, recuerdo el día de mi comunión, en algunos aspectos claro. Trajeado con el uniforme de marinerito, guantes blancos, escapulario adornando aquel precioso librito de pastas de nácar, cordón dorado alrededor del cuello terminado en una cruz (rescatado hace pocas fechas de casa de mis Padres), y tafetán a modo de corbata. Fuimos al Colegio San Antonio, ahora llamado de otra manera. No sé por qué algunos se empeñan en cambiar el nombre a ciertos lugares emblemáticos de nuestro pasado, no tendrán cosas más importantes que hacer. Pues lo dicho, del Colegio San Antonio fuimos a la Iglesia Castrense de San Francisco. Una vez allí, solo conservo una instantánea de aquellos momentos: las niñas con sus trajes de novia, sentadas en los bancos delanteros. Recuerdo a una de ellas, la prima de Jacobo, la tal Nini, si no me falla la memoria. Por supuesto, no me puedo olvidar de mi amigo de toda la vida, que no sé si ese día estaba sentado a mi vera, Paquito. Él seguramente recordará algún desayuno especial ese día, si llega a leer estas palabras, que visto lo visto, éste Blog, nuestro Blog, está cayendo en el olvido, hasta para sus personajes más emblemáticos.
    Pues ese día tan señalado en la vida de cualquier chavalito de nuestra época, no hubo convite ni ningún tipo de celebración especial, ni castillos de aire, a no ser de unas copitas y tapitas en Casa, donde asistirían los familiares más directos.
    Recuerdo perfectamente que después de la comunión, estaba deseando quitarme el dichoso traje de marinerito, que años después, sería reutilizado por mi hermano Carlos, y vestirme con ropa nueva, que por aquellos tiempos disponer de ropa nueva era todo un lujo, aunque las circunstancias lo exigían. Nuestras Madres hacían encajes de bolillos para tenernos siempre presentables. Recuerdo perfectamente aquella nueva indumentaria: pantalones cortos de color caqui, acompañado por una camisa amarilla de encaje de mangas cortas. Por cierto, mi hermano Carlos, ese día, también llevaba puesta una ropa idéntica a la mía.
    Hoy en día ciertos políticos se empeñan en hacer desaparecer de las escuelas, todos aquellos símbolos religiosos que toda la vida nos han acompañado, para no molestar a otras creencias invasoras, que por cierto, no nos toleran, y no me considero una persona fervorosamente creyente, soy un simple mortal, con sus creencias particulares, que ahora mismo, no vienen a cuento.
    Pues nada, chavales actuales, hay que hacer la comunión, os guste o no. Podéis plantear todas aquellas dudas existenciales propias de una edad más madura, producto de una mayor preparación en el transcurso de vuestras cortas vidas, y que a duras penas los-las catequistas irán escabullendo o sorteando como buenamente puedan, pues vuestras dudas, son las mismas que las de ellos, son las mismas que todos tenemos hoy en día.

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Comentarios:
Hola muy buenas,yo recuerdo mi comunion en el colegio los moros donde ahora esta ubicada la biblioteca en la calle gravina si no recuerdo mal.Alli despues de la ceremonia daban un desayuno y luego no habia conbite,ibamos a cas de nuestro familiares y nos daban dinero que metiamos en una limosnera y en casa algo especial y ya está
 
Hola Alfonsi, este articulo te viste de marinerito por unos momentos y te traslada a ese momento, a esos siete añitos con los que hicimos la Primera Comunión.Yo recuerdo que mis padres me llevaron desde el Callejón Nuevo hasta la Estación para visitar amigos y familiares con el fin de que te vieran y darles la Estampita y ya de "paso" recojer el regalito, un dinerito que yo nunca vi pero que sirvió para paliar algunos de los gastos ocasionados por la celebración. Luego para casa, unas cervesitas,unas copitas de vino,unos refrescos y caviar,langostinos, jamon de pata negra, uy me he confundido, chorizo, aceitunas, patatas fritas, queso de bola....en fin lo importante era el amor, el cariño y la amistad.
 
La mía fue más de lo mismo. Con 6 años en los hermanitos de la Salle.
Lo peor fue lo de las visitas para entregar estampitas y coger los regalitos. Recuerdo el convite en mi casa para los más allegados.
No estaría mal una sección de fotos, de primera comunión. ¿quien se anima?
 
Hola alfonsi,entiendo tus creencias y lo respeto.Pero tienes que entender que este pais es un estado aconfesional y algunas personas no quieren que sus hijos hagan la comunión y hay que respetarlo también.Por lo tanto vamos a dejar que esto de las religiones fluyan en las mentes de cada uno y que cada uno elija su camino. Un saludo.
 
No puedo estar de acuerdo contigo, Axo. España, ¿un estado aconfesional? Vaya palabrita, producto de políticos acojonados por la fiebre terrorista islámica. Políticos que se hacen llamar socialistas, cuando más bien son comunistas. Siempre hemos sido un País católico. Cada uno ha prácticado la religión como buenamente ha podido. Por supuesto que estoy contigo totalmente de acuerdo en que la comunión no tiene que ser obligatoria, el que quiera hacerla, que la haga. Yo cuento un momento de mi vida, solamente eso.
 
No voy a pretender que este blog se convierta en un debate político o religioso alfonsí .Pero si te puedo decir que España si es un estado aconfesional. Y no por que lo digan los políticos, si no por que lo dice la Constitución Española. Y de verdad te digo que si te he ofendido, perdóname pero no era mi intención.
 
Tranquilo Acho, para nada me siento ofendido. No sé lo que dirá la Constitución Española en ese sentido, pero sé que dirá muchas cosas que no se cumplen, porque luego llega el juez de turno, y aplica la ley como le sale del alma, por no decir una barbaridad. Mis comentarios se basan en el entorno que nos rodean y nos han rodeado, solamente eso. Y hablando religiosamente, creo que soy un poquito "aconfesional", pero un poquito. Un Abrazo.
 
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