El tiempo es enemigo de viejas amistades, cuando éste equivale también a distancia, amistades que surgieron en el amanecer de nuestras vidas, y que, en el atardecer de las mismas, se van desvaneciendo.Con el ánimo de avivar este fuego, que el paso del tiempo va mitigando, surgió una idea, una idea que siempre, estaba en el aire, pero que nadie se atrevía a atraparla y llevarla a cabo: Una reunión de viejos amigos.Pero había que buscar un cebo, un motivo, que de alguna manera atrajera el interés de todos: un partido de futbito. Esto no quiere decir que fueran estrellas, ni figuras de éste deporte en el pasado, pero de pequeños cuanto han corrido detrás de una pelota por ese patio, por esas huertas, por esas playas….A base de teléfono, comenzó una ardua búsqueda, que la factura telefónica confirmara, pero cuyo coste pasaría desapercibido, porque el motivo merecía la pena, por supuesto que si.Desde un principio todos manifestaban su predisposición a tomar parte en tal evento, pero las vidas de cada uno están llenas de suficientes connotaciones que pueden hacer variar el rumbo de las mismas; querer y no poder.Confirmadas las personas, el lugar y la fecha, todo quedaba en manos del destino, y, a esperar.Bajo un sol y un viento de cuidado, comenzó una espera llena de incertidumbre. El primero en llegar, para mi sorpresa, fue Juany, de corto y blanco; Jacobo en plan atlético, sorprendiendo; Paquito, con menos pelo, al que acompañaba Pepe, con alguna cana de más, y Luisito, hecho un hombre.Más tarde aparecerían Manolo, el Primo, con buena pinta; y por último Pepín, todo un padre de familia. Estrechamiento de manos, besos, grandes sonrisas, bromas…., la cosa empezaba a funcionar.Todos venían con sus familias, cosa que engrandecía aun más este reencuentro.Hay que hacer mención especial a la esposa de Pepín, que había sido madre por tercera vez hacía escasamente dos semanas.Antonio, Manolín, José Ramón, Boni, Diego y Fernandito, no pudieron eludir esos compromisos que la vida nos plantea. Otros, quedaron fuera del radio de acción: Agustín, Jóse, Pinto. Otra vez será, así esperan todos.Comenzó una caravana singular rumbo al lugar convenido, algo complicado por el remolino de calles estrechas, al que llegaron sin novedad alguna.La alegría fue grande al contemplar que Pepe, el Super-Conserje, y su mujer, Carmen, esperaban; ya que un acontecimiento ocurrido en la madrugada del Sábado estuvo a punto de tirar por tierra las ilusiones puestas, y que en cierto modo, llevaron una preocupación constante a sus mentes, pero que supieron sobrellevar con entereza.Es obligatorio hacer un comentario del partidillo, sobre todo por los que marcaron más goles que otro, porque no puede hablarse de vencidos y vencedores, porque al final ganaron todos. |