sábado

 

REENCUENTRO

Chiclana de la Frontera, 7 de Junio de 2000

El tiempo es enemigo de viejas amistades, cuando éste equivale también a distancia, amistades que surgieron en el amanecer de nuestras vidas, y que, en el atardecer de las mismas, se van desvaneciendo.Con el ánimo de avivar este fuego, que el paso del tiempo va mitigando, surgió una idea, una idea que siempre, estaba en el aire, pero que nadie se atrevía a atraparla y llevarla a cabo: Una reunión de viejos amigos.Pero había que buscar un cebo, un motivo, que de alguna manera atrajera el interés de todos: un partido de futbito. Esto no quiere decir que fueran estrellas, ni figuras de éste deporte en el pasado, pero de pequeños cuanto han corrido detrás de una pelota por ese patio, por esas huertas, por esas playas….A base de teléfono, comenzó una ardua búsqueda, que la factura telefónica confirmara, pero cuyo coste pasaría desapercibido, porque el motivo merecía la pena, por supuesto que si.Desde un principio todos manifestaban su predisposición a tomar parte en tal evento, pero las vidas de cada uno están llenas de suficientes connotaciones que pueden hacer variar el rumbo de las mismas; querer y no poder.Confirmadas las personas, el lugar y la fecha, todo quedaba en manos del destino, y, a esperar.Bajo un sol y un viento de cuidado, comenzó una espera llena de incertidumbre. El primero en llegar, para mi sorpresa, fue Juany, de corto y blanco; Jacobo en plan atlético, sorprendiendo; Paquito, con menos pelo, al que acompañaba Pepe, con alguna cana de más, y Luisito, hecho un hombre.Más tarde aparecerían Manolo, el Primo, con buena pinta; y por último Pepín, todo un padre de familia. Estrechamiento de manos, besos, grandes sonrisas, bromas…., la cosa empezaba a funcionar.Todos venían con sus familias, cosa que engrandecía aun más este reencuentro.Hay que hacer mención especial a la esposa de Pepín, que había sido madre por tercera vez hacía escasamente dos semanas.Antonio, Manolín, José Ramón, Boni, Diego y Fernandito, no pudieron eludir esos compromisos que la vida nos plantea. Otros, quedaron fuera del radio de acción: Agustín, Jóse, Pinto. Otra vez será, así esperan todos.Comenzó una caravana singular rumbo al lugar convenido, algo complicado por el remolino de calles estrechas, al que llegaron sin novedad alguna.La alegría fue grande al contemplar que Pepe, el Super-Conserje, y su mujer, Carmen, esperaban; ya que un acontecimiento ocurrido en la madrugada del Sábado estuvo a punto de tirar por tierra las ilusiones puestas, y que en cierto modo, llevaron una preocupación constante a sus mentes, pero que supieron sobrellevar con entereza.Es obligatorio hacer un comentario del partidillo, sobre todo por los que marcaron más goles que otro, porque no puede hablarse de vencidos y vencedores, porque al final ganaron todos.

Nueve eran los participantes y había que formar dos equipos. El sorteo deparó estas formaciones: A) Paquito, Pepe Villalba, Pepe Gutiérrez, Luisito y Jacobo por una parte, y por la otra: B) Manolo, Juany, Pepín y Alfonsi. Desde un principio el reparto era desigual y durante el desarrollo del partido fue acrecentándose.Paquito, Juany y Alfonsi, mostraron un estado de forma deplorable, todo lo contrario que los demás. Sorprendió el excelente estado de forma de Jacobo, la buena técnica de Pepe Gutiérrez, los progresos de Pepe Villalba y las buenas maneras de Luisito, Pepín y Manolo.Durante la primera parte el equipo (A) hizo valer su superioridad numérica, retirándose al descanso con un claro 2-0. El equipo (B) apenas pasó de medio campo.Al comienzo de la 2ª parte Paquito pasó a formar parte del equipo (B), para compensar la desventaja numérica del primer tiempo. El comienzo del equipo (B) fue esperanzador, llegando a empatar 2-2. Sólo fue un espejismo. El equipo (A) empezó a desarrollar un excelente juego combinatorio, contentándose el equipo (B) con ver pasar la bola, terminando el encuentro con un claro 6-2.Una vez finalizado el partidillo se improvisaron unas mesas, y todos degustaron de una comida campestre: tortilla española, carne mechada, jamón, queso, ensaladilla, boquerones en vinagre, filetes empanados, bebidas varias y algún que otro buen bocota.Impregnados de una música ambiental, de hace veinte años, formaron un corrillo, donde la cordialidad imperó en todo momento; recordaron viejos tiempos, rieron y hasta alguno demostró sus dotes de bailarín, a pesar de sus cuarenta años.Una botella de whisky hizo una efímera aparición y en combinación con algún cubata, alegraron la tarde, que fue pasando inadvertidamente, dando paso a un goteo de despedidas, señal de que ese día tan esperado, iba apagándose.Todos coincidían en una cosa: había que repetir, pero de una forma más organizada y bajo otras condiciones climatológicas más generosas.Hay momentos que se escapan del recuerdo, o del que sólo es necesario una mención: esa ducha de agua fría, esa diana sin dardos…, o que escaparon al escritor o al poeta, pero todos tienen papel y pluma, y a este par de folios se le pueden añadir hojas.Algunos se preguntarán el porqué de estas líneas, y es que siempre se ha atildado al que subscribe, de romántico o poeta (aunque sea de los malos), y que vive del recuerdo, ¿qué es el presente sin un pasado?

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