miércoles

 

Semana Santa

Inmerso entre el bullicio de la gente, las calles repletas de viandantes, familias enteras, pandillas de chavalas y chavales, niños y niñas que inician sus primeras salidas, escuchando a lo lejos el ruido de tambores y cornetas, los recuerdos de una niñez lejana, fluyen a la mente. Aquel Martes Santo, cuando la Oración del Huerto se vio sorprendido por la lluvia, y fue cubierto por un plástico; era una de mis primeras salidas, acompañado de mis amigos de siempre, y para siempre. Recuerdo que mi Madre me dio unas pesetillas para comprar chucherías, y compré unos roscos, y los traje de vuelta, medio mojados. Aquellas calles estrechas, llenas de arbolitos…
Las recogidas del Nazareno, nos levantábamos temprano para ir a coger sitio; arreglándonos siempre con prisas, en ese cuarto de baño pequeño, en esas casas tan pequeñas, hogares de familias numerosas.
El olor a incienso quemado inunda la calle, la procesión se aproxima lentamente, mecido con gracia por sus costaleros…
La primera borrachera, en la Semana Santa de 1978, estábamos Paquito y yo, y a base de chiquitas, vino blanco, ingresamos en la lista de alcohólicos anónimos.
Nuestra primera “Madrugá”, rondando esas calles y sumidos en ese ambiente en su máxima plenitud, aquella casapuerta, donde pasamos un buen rato para dormir, que fue lo que menos hicimos, entre un fortuna y otro.
Siempre me ha gustado esta época del año, que nos aproxima a esos misterios que nos rodean a diario; la existencia de Dios, si realmente Jesucristo se movió entre nosotros, dichosos los que vivieron en aquellos días. Siento la necesidad de coger esa Biblia y entregarme a esa lectura…
Los oídos ensordecen por la proximidad de la banda de música, un chiquillo toca una corneta de juguete, el humo del tabaco hace el aire irrespirable, el suelo se llena de cera y cáscaras de pipas…
La procesión pasa de largo, regresas a casa con los pies hechos polvo, y una sensación de vacío y angustia te inunda por entero, y vas en busca de ese libro, que está de adorno, en busca de consuelo, de respuestas.
No soy una persona muy devota, pero en el año 1987 a mi Madre le diagnosticaron cáncer de piel, y al año siguiente, en una revisión en el Hospital San Carlos, el médico nos llamó a los acompañantes, aparte, mis hermanas Mary e Isabel y yo; estas fueron sus palabras: -“A vuestra Madre le quedan unos seis meses de vida, porque tiene cogido los huesos, pero para cerciorarnos, vamos a hacerle unas radiografías”.
Mi Madre, claro, estaba ignorante, y nos encaminamos a sala de rayos X. Una vez en la sala de espera, me di cuenta de había una imagen de Jesús, con una túnica roja y mano alzada.
En aquel tiempo estaba realizando un curso para ascender de categoría, y quedaba poco para su finalización; pues le pedí a ese Cristo con mucha fe, que el médico se equivocara, y a cambio, me mandara destinado donde él quisiera, una vez finalizado el curso en cuestión.
Después de una angustiosa espera, nos comunicaron que mí Madre tenía desgaste en los huesos. No recuerdo si le dí las gracias a ese Jesús de túnica roja. En septiembre de ese año fui destinado a Marín (Pontevedra), donde estuve 3 años.
A veces Jesucristo llama a nuestra puerta, y no nos damos cuenta de que es Él.

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Comentarios:
Me acuerdo de aquello casi como si fuera hoy, yo tenia unos diez años y se lo escuche a mi madre comentarselo a mi padre, por suerte mi abuela que es tu madre no hay mal que la detenga. tiene una fuerza increible para llevar a su familia para delante.Es una persona imprescincible en su casa, no se que pasaria si no estubiera.La quiero un monton aunque nunca se lo dijera. Ahora hay que darle fuerzas al viejo, que el lunes le ponen el aparatejo cerquita del corazon pa que pueda seguir hechando cojones a to dios. Bueno cambio de tercio...me acuerdo de tu destino en marin puesto que una semana santa subi con mis padres en un ford fiesta blanco asta galicia solo para veros y ver aquello. me acuerdo de mi prima alicia to chica y de la peste a celulosa que habia por alli, de la isla de los leprosos y de mi cara de niñato jajajajaj.Un abrazo tio
 
Creo recordar que estuvimos antes de esa fecha no se quienes íbamos , me parece que Paquito, Juani y tu Alfonsi y estuvimos la noche del nazareno en una casapuerta en frente de la alameda , entones fumamos pero no bebímos
 
La última semana santa antes de ir a la mili (mi mili), el Paquito y yo, un día de aquellos, cogimos nuestro primer colocón, a base de vino fino.
 
hola,no se exactamente la fecha, pero fueron varios años los que la noche del nazareno nos quedabamos toda la noche dando vueltas de un lado para otro, descansando en casapuertas. ¿os acordais del grito? !! que viene la vieja!!
y de los miercoles detras del mater amabilis, ¿recuerda paquito?
era la que mas veces veiamos.
 
Alfonsi uno de los primeros colocones y del que tengo más recuerdos es el que cojimos Antonio, tú y yo a base de ponche y terminamos en tu casa grabando una cinta con chistes.
Jacobo Mater Amabilis para nosotros es la busqueda de una chica de la que solo sabiamos su nombre Leonor y nunca llegamos a verle su cara a pesar de seguirla y buscarla durante algunos años.Y lo de la vieja bajando la escalera con un hacha en la mano de forma amenazante fue idea de Agustin conque a él le debemos el que apenas pudieramos descansar en las casapuertas la noche del Nazareno.
 
Esa cinta la conservé durante mucho tiempo, pero como todo lo que se guarda en soporte magnético, se perdería.
 
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