sábado
A NUESTROS PADRES
Hola poceros, soy Agustín 52 tacos. Casado y padre de dos hijos (niña de 31 año y niño de 25), una nieta y si Dios quiere en Octubre dos (nieta y nieto), yerno y nuera. Gracias a Dios estoy muy contento con lo que tengo. “LA FAMILIA”, que palabra más bonita y hay que ver lo que conlleva (responsabilidad, trabajo, preocupación, sacrificio, felicidad, etc. La mayoría de vosotros por no decir todos tenéis a vuestras mujeres e hijos y algunos nietos igual que yo. Todos sabemos que en casa hace falta que si zapatos, ropas, comidas, libros para el cole, pagar la hipoteca, luz, agua, etc., etc. A mediados de agosto, fui al Club Náutico de la Casería a cenar con mi familia y me encontré allí con dos amigos de la infancia, se encontraban con sus padres, sus cuatro hermanas y los cuñados-as. Nos saludamos y al ver a sus padres, me acerqué a ellos le estreché la mano al padre y le di un beso a la madre. El tiene 89 años y ella 83, dentro de lo que cabe a él lo vi muy bien, a ella no tanto, por supuesto la edad no perdona y los achaques nos vienen a todos. Hace bastantes años que no los veía y la verdad es que me sentí contento y me alegré mucho de haberlos visto. Este matrimonio, igual que todos los que vivían en la calle Santa Bárbara, San Onofre, Alcedo, Juan Van Halen y todo alrededor, vivían en casas de tres dormitorios pequeños y algunos con dos habitaciones. Había que repartir a los hijos en las habitaciones para dormir e incluso algunos compartíamos camas. El que menos tenía tres y el que más de ocho a nueve hijos. En esa época se vivía con menos medios y comodidades que hoy en día, como por ejemplo las lavadoras de ahora, los lava-vajillas, las planchas, las secadoras, etc. Que hacen que el trabajo de la casa sea más llevadero. Se lavaba la ropa a mano en las tablas onduladas y lebrillos de barros o bien en las pilas de piedras que traían incorporadas las ondulaciones, también a mano se fregaban los platos, vasos y ollas de cocinar, las planchas no eran las de hoy, que si vapor, que si ropa delicada, que la pongo a tantos grados, etc. Había que exprimir a mano la ropa y tenderlas en los tendederos y si llueve que se le iba a hacer a esperar que sequen, nos hacían la comida, nos cuidaban cuando caíamos enfermos y así días tras días, mes a mes y año tras año. Pues no nos faltaba de nada, que yo recuerde, todos íbamos vestido decentemente para la época y cada niño con sus juguetes o jugando conjuntamente con un balón, con una lima o con una gomilla larga jugando las niñas al saltar. En Reyes todos los niños-as, salían a la calle para jugar y enseñarles a los amigos-as lo que le habían puesto los reyes. Todos los niños-as tenían sus regalos. Qué bien lo hacían nuestros padres. Es de admiración que con tantos hijos y pocos medios, estos padres con sus responsabilidades, trabajo, preocupación, sacrificio y felicidad, llevaron hacia adelante a todos sus hijos dándoles todo lo que tuvieron en sus manos. A todos ellos, los presentes y a los que nos han dejado en este mundo. GRACIAS POR SER COMO FUISTEIS.
Saludos.
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