jueves
Tardes de oscuridad
La tarde noche cae rápido sobre nuestro patio. Acabamos de ver los “Chiripitifláuticos” mientras hemos merendado. Salimos a la calle y nos vemos sorprendidos por una creciente oscuridad. Las farolas están dispuestas a chafarnos nuestros juegos en los cuales la iluminación es fundamental, el fútbol queda aparcado. Pero no nos sentimos defraudados ante la envolvente oscuridad, vamos apareciendo poquito a poco hasta completar nuestro grupo de siempre, venidos de cualquier parte de las “callijuelas”. Nos sentamos en nuestro escalón de cemento que divide ambos patios, mientras decidimos como vamos a pasar las siguientes horas. Es el momento ideal para jugar al “escondite”, pero no, no nos apetece, podemos sentarnos en algún escalón “prohibido” para hablar de nuestras cosas, las cosas de siempre, de chavales, pero tampoco, hace frío, corre viento por nuestra calle. Las ventanas que nos rodean aparecen como pequeñas linternas que iluminan débilmente nuestro entorno. Decidimos acurrucarnos unos contra otros en la escalerita que comunica ambos patios, donde hay un acceso a una llave de paso de agua. Contamos chistes, hablamos de chavalas, de deportes, mientras algún que otro pedo rompe la conversación. Nos hartamos de reír, incluso nos disolvemos, porque huele que alimenta. Decidimos dar una vuelta por la Calle Real, a pesar de que nuestro radio de acción es corto, a contemplar algún que otro escaparate, sobre todo uno lleno de objetos y prendas deportivas, donde nos plantamos y quedamos absortos como pasmarotes. El tiempo se nos echa encima, hay que regresar. Para sorpresa nuestra las farolas empiezan a iluminar tenuemente, pero este día empieza a terminar para nosotros, quizás mañana, mañana tendremos otro mañana distinto, seguro que sí.
Etiquetas: Tardes de oscuridad
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