viernes
De Tal Palo Tal Astilla
Con el paso del tiempo aprendes a valorar una buena obra, un detalle que tuvieron conmigo los padres de un amigo mio. Una acción que en su día yo agradecí y no se me olvida, pero ahora que han pasado más de veinticinco años y uno ha formado su familia y es padre, la vida la vé de distinta forma, los hechos pasados van adquiriendo su verdadera dimensión, su significado, su importancia y su mensaje. A continuación voy a contar la historia sin desvelar los nombres de los protagonistas hasta el final: yo vivía en Cadiz, pero mis amigos seguían siendo los mismos, los de mi barrio, los de mi infancia, por lo que aun cambiando de ciudad, el contacto con ellos no lo perdí. Yo me venia los sábados por la tarde en la carterilla y quedabamos en la calle del pozo, de ahí salíamos para Chiclana, al principio íbamos en el canario, el cual nos marcaba el horario de recogida, ya que el último salia de Chiclana a las 23:00 y algunas veces el ambiente podia más que el reloj y por lo tanto el regreso lo hacíamos en autostop, una práctica muy común por aquella época. Pero con el tiempo algunos fueron progresando y se compraron una moto, las cuales utilizábamos algunas veces para ir en busca de las discotecas y la verdad es que habia un buen ambiente, eran muchos los cañaillas que allí paraban ya que las discotecas en San Fernando estaban llenas de marineros y soldados y por lo tanto teníamos que buscarnos otros puntos de diversión donde el uniforme no sea nuestro competidor más directo. En Chiclana habia varias discotecas que solíamos frecuentar pero Los Ángeles y El JJ eran nuestras preferidas, buenos tiempos aquellos, pero en fin, todo pasa y que nos quiten lo bailado y nunca mejor dicho. Al disponer de motos ya no teníamos que estar pendientes del reloj, nos íbamos cuando el ambiente bajaba, antes se salia sobre las ocho de la tarde y regresabamos a las dos de la madrugada y quizás me esté pasando un poco en la recogida. Motito de 49 cc y para casita que ya es tarde, algunas veces me llevaban hasta Cádiz. Pero una noche cuando me llevaban a mi casa la moto de mi amigo se averió entrando en San Fernando, ya estábamos en la madrugada y no se veía mucho movimiento de coches para hacer autostop, mi amigo me dijo quédate esta noche en mi casa y mañana coges el autobús y nos fuimos para su casa. Cuando llegamos el se fue para la habitación de sus padres y le contó lo que había pasado, al poco tiempo, su madre me preguntó si mis padres sabían que yo me iba a quedar en su casa y le dije que no, antes no existían los móviles y tampoco teníamos teléfono fijo, y por lo tanto no podía avisar, entonces me dijo, a mi no me importa que te quedes, pero tu madre no sabe que tu estas aquí y va a estar toda la noche preocupada y asustada sin saber de ti, mi marido te va a llevar a tu casa, para mi era una situación incomoda y le dije que no, que no se molestara que por la mañana me iba, pero no había nada que hacer, la decisión ya estaba tomada, salió su marido y me dijo, anda vámonos para Cádiz y en un seat 850 de color verde nos fuimos para mi casa, al llegar a la entrada de Cádiz le dije a este buen hombre, déjeme usted aquí mismo no se moleste más, pero no consintió y me dejó en la puerta de mi casa.
Le dí las gracias en su momento, pero aquí queda reflejado la generosidad y el corazón de esta familia, que con este sencillo gesto llevó la tranquilidad a unos padres que esperaban a su hijo, un hijo que no llegaba y no había forma de ponerse en contacto con él. Carmen, Curro y Pepe la vida es más fácil cuando laten corazones como los vuestros. Gracias.
Le dí las gracias en su momento, pero aquí queda reflejado la generosidad y el corazón de esta familia, que con este sencillo gesto llevó la tranquilidad a unos padres que esperaban a su hijo, un hijo que no llegaba y no había forma de ponerse en contacto con él. Carmen, Curro y Pepe la vida es más fácil cuando laten corazones como los vuestros. Gracias.
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