lunes
EL BARRERO
Por esa ladera que se ve a la derecha, Manolín, Paquito, Juani y yo, subimos una vez desde el fondo del Barrero hasta arriba del todo. Cosas de la juventud.
Etiquetas: El Barrero
sábado
Cualquier tiempo pasado, fue mejor.
domingo
Retales de la Infancia
miércoles
Videos Musicales III
Twist And Shout
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Me Vuelvo Loco
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Highway To Hell
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LadyWriter
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Europa
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You're The One I Want
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Etiquetas: Videos Musicales III
El Partido
Faltan pocos minutos para que comience el partido; uno de tantos, que fugazmente viene a la memoria, y quizás no tenga tanta importancia: el Real Madrid, el Barcelona, el Atlético de Madrid (la Intercontinental), el Bilbao (la UEFA)..., aquellos maravillosos miércoles que quedaron atrás, un poco atrás.
Nos acomodamos en primera fila, un escalón duro y frío, de esa calle que nos ha visto crecer; esperemos que no salga el dueño de la casa, y del escalón, y nos mande a otro escalón más arriba, o más abajo, que más da. Sintonizamos nuestro peculiar transistor y buscamos esa peculiar emisora, ese peculiar comentarista, dueño de la critica, de la ironía, del escándalo. Nos juntamos unos contra otros, porque hace frió, la tarde-noche es oscura, hace un poquito de viento, normal en esta tierra, en esta calle, en este portal, en este escalón. El estadio está a rebozar, lo dice el comentarista, auxiliado por sus colaboradores, así será, por el ruido de fondo que se escucha, o será la emisora que se nos va, que más da. Nosotros seguimos allí, en primera fila, caen unas gotas, pero permanecemos inmóviles, aunque nos miramos de reojo. El partido ya ha comenzado, en realidad hace tiempo que comenzó, aunque éste lleve sólo unos minutos en juego. El equipo de casa sale enfervorecido, empujado por su afición, nos tiene acorralados, metidos en nuestra área; siempre nos pasa igual; otra vez nos toca sufrir, pero, que más da.
Jugamos..., ¿contra quién jugamos?, Bayern de Munich, Anderlecht, Brujas, PSV Eindhoven,
Estrella Roja, Ajax, Borussia Moench...., que más da. Como era de esperar, encajamos un gol tempranero. Ese gol tempranero, que en Europa es fatídico encajar, y que todo entrenador desea por todos los medios evitar; falta de concentración, pura psicología, eso será.
Para aliviarnos un poquito del mal sabor de boca que nos ha dejado ese gol, echamos un cigarrillo rubio, fortuna, creo recordar; los primeros cigarrillos, aunque ya hace tiempo que algunos dejamos de fumar. La retransmisión se interrumpe unos instantes para dar paso al sorteo de la once; aquel sorteo compuesto por sólo tres cifras; nos prometemos no olvidar aquel número, pero sinceramente, ya hace mucho tiempo que quedó en el olvido, que más da. A la vuelta del sorteo, todo sigue igual, aunque los nuestros empiezan a espab
ilar, y con tímidas incursiones empezamos a acercarnos al área contraria y dar muestras de cierta peligrosidad, parece que lo mejor está por llegar.
La noche se hace más cerrada; algunos se marchan: - Tengo que estudiar, o la madre de otro se asoma a la ventana y lo hace llamar: - Venga para arriba que vamos a cenar.
Al final siempre quedan los mismos, pero que más da. Cerca del descanso logramos un gran remate a la salida de un córner y conseguimos empatar el partido, saltamos de júbilo; es el momento ideal para echar otro "fortuna".
Siempre que paso por allí, por aquel escalón, aunque éste ya no existe, pero me lo imagino, afloran aquellos gratos recuerdos: recuerdos de juventud, de inocencia, de timidez...
Llegamos al descanso del partido, nos levantamos y estiramos un poco las piernas, y
escuchamos el análisis que hacen los especialistas del mismo: el arbitro, el entrenador, el delantero, el defensa... A veces quedamos para comentar aquel partido, pero cada vez es más difícil, ¿por qué es tan difícil que los amigos se vuelvan a juntar?.
Porqué será. La segunda parte está a punto de comenzar, pero ésta es otra historia, que no sabemos coma va a terminar.
Nos acomodamos en primera fila, un escalón duro y frío, de esa calle que nos ha visto crecer; esperemos que no salga el dueño de la casa, y del escalón, y nos mande a otro escalón más arriba, o más abajo, que más da. Sintonizamos nuestro peculiar transistor y buscamos esa peculiar emisora, ese peculiar comentarista, dueño de la critica, de la ironía, del escándalo. Nos juntamos unos contra otros, porque hace frió, la tarde-noche es oscura, hace un poquito de viento, normal en esta tierra, en esta calle, en este portal, en este escalón. El estadio está a rebozar, lo dice el comentarista, auxiliado por sus colaboradores, así será, por el ruido de fondo que se escucha, o será la emisora que se nos va, que más da. Nosotros seguimos allí, en primera fila, caen unas gotas, pero permanecemos inmóviles, aunque nos miramos de reojo. El partido ya ha comenzado, en realidad hace tiempo que comenzó, aunque éste lleve sólo unos minutos en juego. El equipo de casa sale enfervorecido, empujado por su afición, nos tiene acorralados, metidos en nuestra área; siempre nos pasa igual; otra vez nos toca sufrir, pero, que más da.Jugamos..., ¿contra quién jugamos?, Bayern de Munich, Anderlecht, Brujas, PSV Eindhoven,
Estrella Roja, Ajax, Borussia Moench...., que más da. Como era de esperar, encajamos un gol tempranero. Ese gol tempranero, que en Europa es fatídico encajar, y que todo entrenador desea por todos los medios evitar; falta de concentración, pura psicología, eso será.Para aliviarnos un poquito del mal sabor de boca que nos ha dejado ese gol, echamos un cigarrillo rubio, fortuna, creo recordar; los primeros cigarrillos, aunque ya hace tiempo que algunos dejamos de fumar. La retransmisión se interrumpe unos instantes para dar paso al sorteo de la once; aquel sorteo compuesto por sólo tres cifras; nos prometemos no olvidar aquel número, pero sinceramente, ya hace mucho tiempo que quedó en el olvido, que más da. A la vuelta del sorteo, todo sigue igual, aunque los nuestros empiezan a espab
La noche se hace más cerrada; algunos se marchan: - Tengo que estudiar, o la madre de otro se asoma a la ventana y lo hace llamar: - Venga para arriba que vamos a cenar.
Al final siempre quedan los mismos, pero que más da. Cerca del descanso logramos un gran remate a la salida de un córner y conseguimos empatar el partido, saltamos de júbilo; es el momento ideal para echar otro "fortuna".
Siempre que paso por allí, por aquel escalón, aunque éste ya no existe, pero me lo imagino, afloran aquellos gratos recuerdos: recuerdos de juventud, de inocencia, de timidez...
Llegamos al descanso del partido, nos levantamos y estiramos un poco las piernas, y
escuchamos el análisis que hacen los especialistas del mismo: el arbitro, el entrenador, el delantero, el defensa... A veces quedamos para comentar aquel partido, pero cada vez es más difícil, ¿por qué es tan difícil que los amigos se vuelvan a juntar?.
Porqué será. La segunda parte está a punto de comenzar, pero ésta es otra historia, que no sabemos coma va a terminar.
Etiquetas: El Partido
sábado
domingo
Manda cojones ya hace años, ni me acuerdo y no te mosquees conmigo Fohttp://www.fotografiaquijano.es/basedatos/1mostrarfotos.php?envio=SFMSA0010
Esta fotografía, no se de que año es, yo estaba en la escuela de máquinas, fué en una de las verbenas del Carmen, casi todos son del patio de los guardias civiles, igual conoceis a alguien.
jueves
El Barrero, 60 años atrás.
miércoles
¿Qué zona es ésta?
Fonsi espero que esto si te traiga recuerdos, seguramente algunos de los que están ahí sean nuestros padres
un saludo
http://www.fotografiaquijano.es/fondo/sanfernando/fotos_sanfernando.php?envio=sfbbr
un saludo
http://www.fotografiaquijano.es/fondo/sanfernando/fotos_sanfernando.php?envio=sfbbr
Esta calle si la conoceis seguro buena fotografía y grandes recuerdos cuando el patio era de arena, todavía no vivía allí nadie.
The Rock And Roll Music

Etiquetas: The Rock And Roll Music
domingo
HOLA
viernes
Mi Abuelo
No sé si hurgar en el pasado es bueno o lo contrario, lo que si es cierto, que si tienes la oportunidad de hacerlo, hay que aprovecharla. Nunca conocí a mis abuelos, murieron todos antes de nacer yo, y eso no me creó ningún trauma; por algunas fotografías conocía, al menos, como eran sus rostros, y con el paso del tiempo lo vas asimilando poco a poco sin darse uno cuenta de sus ausencias. Mi madre siempre me había comentado que me parecía mucho a su padre y que había sido militar. Nunca, hasta hace poco, le pregunté a que se dedicaba su padre, mi abuelo, en la vida militar y que graduación tenía por aquellos tiempos, pero no supo contestarme, será que ya es octogenaria y la memoria empieza a fallarle. Pues hace poco tuve la oportunidad de escarbar un poco en el pasado de mi abuelo.
En un primer intento de obtener información, y como sospechaba, éste no había sido militar, aunque vestía como ellos, como bien decía mi madre. Solicité toda la información que había en los archivos y después de un par de semanas de espera, esta llegó a mis manos y ya obra en mi poder. Mi abuelo había nacido el 14 de octubre de 1896 en San Fernando; hijo de José y de Isabel. Perteneció al Cuerpo de Maestranzas, C.A.S.T.A.S. (Cuerpo de Auxiliares de los Servicios Técnicos Herrería y Martinete), y alcanzó la categoría de Auxiliar Segundo, era una especie de herrero, en aquellos tiempos llamado “Machacador”, su nombre completo fue JOSE LÓPEZ DE LOS SANTOS. Murió sentado en su butaca, mi madre pensó que se había quedado dormido. Le pregunté por la fecha de defunción, pero ya no se acordaba (21.03.1959). Leer las vicisitudes de su vida en la armada de su puño y letra, creaba una cierta emoción interna. A mis manos fueron a parar sus cambios de destino, bajas y altas médicas, concesión de trienios y quinquenios, solicitud de anticipo de pagas, ingresos en el Hospital de Marina, en el Sanatorio de Los Molinos (Madrid), Hojas Anuales de Servicio, su Libreta de Servicio escrita a mano … Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje a su paso por la vida, esa desconocida para mi, que suelen contar los Abuelos.
En un primer intento de obtener información, y como sospechaba, éste no había sido militar, aunque vestía como ellos, como bien decía mi madre. Solicité toda la información que había en los archivos y después de un par de semanas de espera, esta llegó a mis manos y ya obra en mi poder. Mi abuelo había nacido el 14 de octubre de 1896 en San Fernando; hijo de José y de Isabel. Perteneció al Cuerpo de Maestranzas, C.A.S.T.A.S. (Cuerpo de Auxiliares de los Servicios Técnicos Herrería y Martinete), y alcanzó la categoría de Auxiliar Segundo, era una especie de herrero, en aquellos tiempos llamado “Machacador”, su nombre completo fue JOSE LÓPEZ DE LOS SANTOS. Murió sentado en su butaca, mi madre pensó que se había quedado dormido. Le pregunté por la fecha de defunción, pero ya no se acordaba (21.03.1959). Leer las vicisitudes de su vida en la armada de su puño y letra, creaba una cierta emoción interna. A mis manos fueron a parar sus cambios de destino, bajas y altas médicas, concesión de trienios y quinquenios, solicitud de anticipo de pagas, ingresos en el Hospital de Marina, en el Sanatorio de Los Molinos (Madrid), Hojas Anuales de Servicio, su Libreta de Servicio escrita a mano … Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje a su paso por la vida, esa desconocida para mi, que suelen contar los Abuelos.
Etiquetas: Mi Abuelo
sábado
Algo para recordar
Comienzo de los años 80. En una lejana isla, en un barco diminuto y perdido, escondido en la inmensidad del muelle, inexistente a día de hoy, o convertido en chatarra, hundido, o utilizado como blanco, rodeado de grandes precariedades, como la higiene, la mala comida, la escasa intimidad, un sueldo ridículo, donde la recepción de una carta era recibida como un regalo divino, donde la vuelta a casa era un anhelo constante, rodeado de soledad e incomprensión, el ajedrez era buena compañía para fomentar un circulo de amistad, entre el respeto y la subordinación. Pues a través de este juego se fomentó una efímera amistad que se diluyó con el paso del tiempo. Ese buen compañero, cuyo nombre me reservo, porque de nada valdría nombrarlo, porque poco diría escribir cuatro letras, porque sólo recuerdo su primer apellido, o sencillamente porque ésta página poco o nada le diría a él, y encontrarla sería pura casualidad; pues como decía, este buen compañero era amante del ajedrez, y deslizaba las piezas sobre el tablero bastante mejor que yo. Tenía en su poder un pequeño librito, una auténtica joya ajedrecística, “El sentido común en ajedrez” de Emanuel Lasker, campeón del mundo de este maravilloso juego desde 1894 hasta 1921, año en el que le fue arrebatada tan preciada corona por el único hispano-hablante que ha sido campeón del mundo de ajedrez: José Raúl Capablanca. Me lo prestó para que me empapara de su contenido y me comentó que si algún día llegara a ganarle, me lo regalaría. Fue lo peor que hizo, y ese librito llegó a caer en mis manos de manera definitiva, y llegó a ser una preciada posesión, no por su valor en sí, sino por la manera como lo conseguí, derrotando a un rival superior. El tiempo pasó, inexorablemente, como la vida misma, y volé de aquellas islas, pero con el libro en el petate, entre otros que aún conservo. Pero, entre esos libros y otros que con el tiempo he ido adquiriendo, ya no está esa joya del ajedrez, y no porque lo perdiera o me lo robaran, o en un descuido fuese a parar al cubo de la basura, sencillamente, porque lo perdí de la misma manera que lo gané. Pero no lo echo de menos, porque sé que está en buenas manos, las mejores en las que podía haber caído, y me consta que lo guarda con el mayor de los celos. ¿Te atreverías a ponerlo en juego?Etiquetas: Algo para recordar
jueves
Tardes de oscuridad
La tarde noche cae rápido sobre nuestro patio. Acabamos de ver los “Chiripitifláuticos” mientras hemos merendado. Salimos a la calle y nos vemos sorprendidos por una creciente oscuridad. Las farolas están dispuestas a chafarnos nuestros juegos en los cuales la iluminación es fundamental, el fútbol queda aparcado. Pero no nos sentimos defraudados ante la envolvente oscuridad, vamos apareciendo poquito a poco hasta completar nuestro grupo de siempre, venidos de cualquier parte de las “callijuelas”. Nos sentamos en nuestro escalón de cemento que divide ambos patios, mientras decidimos como vamos a pasar las siguientes horas. Es el momento ideal para jugar al “escondite”, pero no, no nos apetece, podemos sentarnos en algún escalón “prohibido” para hablar de nuestras cosas, las cosas de siempre, de chavales, pero tampoco, hace frío, corre viento por nuestra calle. Las ventanas que nos rodean aparecen como pequeñas linternas que iluminan débilmente nuestro entorno. Decidimos acurrucarnos unos contra otros en la escalerita que comunica ambos patios, donde hay un acceso a una llave de paso de agua. Contamos chistes, hablamos de chavalas, de deportes, mientras algún que otro pedo rompe la conversación. Nos hartamos de reír, incluso nos disolvemos, porque huele que alimenta. Decidimos dar una vuelta por la Calle Real, a pesar de que nuestro radio de acción es corto, a contemplar algún que otro escaparate, sobre todo uno lleno de objetos y prendas deportivas, donde nos plantamos y quedamos absortos como pasmarotes. El tiempo se nos echa encima, hay que regresar. Para sorpresa nuestra las farolas empiezan a iluminar tenuemente, pero este día empieza a terminar para nosotros, quizás mañana, mañana tendremos otro mañana distinto, seguro que sí.
Etiquetas: Tardes de oscuridad
domingo
A PEPE G.G.
Mirando a través de la ventanilla, el paisaje viaja a más de 200 km/h, la mirada perdida en el horizonte, y los pensamientos se pierden en la oscura memoria, escudriñando algún recuerdo escondido.
Siempre, o casi siempre, nos acordamos de algún ilustre personaje de nuestra calle cuando ya no está entre nosotros, o que formó parte de él. Pero ahora me acuerdo de un buen amigo nuestro, buena persona, inteligente, trabajadora a su manera, pero que la vida no le ha tratado bien, al menos eso es lo que yo pienso. Hace ya bastante tiempo que no le veo, creo que la última vez fue en junio del 2000. Creo que ha dedicado gran parte de su tiempo al cuidado de dos personas mayores, Tías suyas.
Tengo un recuerdo de nuestra niñez, tonterías de chiquillos, pero creo que si llegase a leer estas líneas, lo recordaría perfectamente, porque siempre dispuso de una excelente memoria. Había en el colegio una chavala bastante "mona", mayor que nosotros, en el antiguo colegio de San Antonio, estaba en un curso superior al nuestro, creo que su nombre era Loli, y nos gustaba a ambos. ¿Verdad Buen Amigo? Esta chavala frecuentó nuestra calle por algún tiempo, en la época de Jesuli, Cristobal, Manolo Gallardo, el Quino, Pepe hermano de Ignacio..., aquella generación anterior a la nuestra. Un día de aquellos fuimos a darle el encuentro a la calle donde vivía, la Calle Comedia creo que era, perpendicular a la Calle San Marcos, frente al extinto Cine San Fernando. Pues allí estábamos los dos escondidos por las esquinas, para ver si la veíamos, porque nuestra timidez era enorme, la verdad no sé que intensiones llevábamos, como antes dije, cosas de chiquillos. Espero que llegue a leer estas líneas. Un Abrazo PEPE.
Etiquetas: A PEPE G.G.
lunes
CINE SAN FERNANDO
domingo
Un puente hacia nuestro pasado
Hace unos días le hice una visita a nuestro añorado barrio con un viejo amigo. Un amigo que todos conocemos muy bien, pero que últimamente se encuentra un poco desanimado. Muchos de nosotros cuando la oportunidad se presenta charlamos con él, otros se limitan a escucharlo. Cuando tengo un rato libre y quiero desconectarme, evadirme de esta atmósfera que respiro cargada de problemas y preocupaciones intento buscarlo, ponerme frente a él y escucharlo en silencio, mirándole a los ojos fijamente con una profundidad que me sumerge en mi pasado, en nuestro pasado. Otras veces cuando estoy motivado soy yo el que le cuenta una historia, una anécdota, un recuerdo de alguien o algo que está dormido en mi memoria y que gracias a él ve la luz, recobra vida. Su labor es esa, darlo a conocer, contarlo a quien quiera oírlo y recíprocamente él siempre está dispuesto, esperando con alegría a que alguno de nosotros le saludemos y le contemos unos instantes de nuestra vida pasada o presente, con eso se da por satisfecho, no pide mucho, lo único que quiere es contar lo que le trasmiten. Es su ilusión, su razón de vivir. Amigo de todos y todas y conocido de muchos y muchas. Salió de la calle del Pozo y pronto el barrio se le quedó pequeño. Se hizo fuerte y popular y como una esponja absorbió alegrías y tristezas, sonrisas y lágrimas, éxitos y fracasos y uso esta palabra por poner un opuesto o por si alguien lo piensa, porque para mí personalmente nunca ha fracasado, él siempre ha estado ahí, muy cerca de nosotros, esperando con paciencia nuestra visita, como la tierra labrada espera la lluvia que hará que germine la semilla, brote la planta y dé su fruto. Fruto que todos esperamos, aún sabiendo que a veces vienen tiempos de sequía que retrasarán el proceso y la recolección. Mi viejo amigo, nuestro viejo amigo, cuanto sabe de nosotros, cuantos recuerdos de nuestra infancia guarda en su memoria, cuantas historias de nuestra adolescencia compartio con nosotros, cuantos personajes de nuestro barrio desfilaron por su mente, cuantos lugares recorrimos de su mano, cuantas veces hizo sentirnos niños, llevándonos a nuestra transparente infancia y envolviéndonos en esa bruma nostálgica que nos sigue cautelosa cuando miramos para atrás. Ha llovido mucho desde entonces, pero este puente aguanta firme y nos permite el paso a la otra orilla, donde podemos seguir pescando inolvidables momentos, arriesgadas aventuras, simpáticas anécdotas, lugares devorados por el progreso... Una parte de nuestra vida la tiene él en su memoria. En fin, yo creo que ya todos sabemos de quien hablo metafóricamente. Él, me consta que agradece a todos los que de una forma u otra le suministran la energía necesaria para seguir caminando, seguir acompañandonos en nuestros viajes al pasado de nuestro barrio, de nuestra vida. Porque no nos olvidemos que somos lo que recordamos y recuerdan de nosotros. Mi amigo, nuestro amigo, en la calle del Pozo dio sus primeros pasos y aún se le ve rondando el barrio que le vio crecer.
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