miércoles
EL AJEDREZ
Un juego del que ya se ha hablado, es el Ajedrez.
Es curioso que un juego como este, irrumpiera tan fuerte, en una época concreta.
Yo no he visto en ningún lugar, la cantidad de tableros que se veían de vez en cuando, en la calle, y los contendientes sentados en la acera.
Se organizaban pequeños torneos por eliminación. Mas tarde, en la Asociación de Vecinos, se jugaron torneos, ya con trofeos incluidos. Había cierto pique sano, por mejorar.
Recuerdo las primeras clases teóricas que nos dio Carlos, si no me equivoco en el nombre, explicándonos las aperturas, la estrategia, posicionamiento etc.
Recuerdo que analizábamos partidas publicadas en la prensa y el que encontraba una interesante, la compartía con los demás.
Algunos compramos libros, además de consultar lo que había en la Asociación. Recuerdo que estaba el del campeonato del mundo, entre Bobby Fischer y Spaski.
En una ocasión me dijeron que nos habían retado a unas partidas, gente que jugaban los provinciales de ajedrez, federados, con jugadores de segunda y primera provincial. Participamos algunos de nosotros y la paliza que les dimos fue importante. Las partidas se celebraron en un piso que tenían ellos y si no recuerdo mal, corregirme si me equivoco, salvo alguna que quedó en tablas, la mayoría las ganamos nosotros sin ninguna derrota. Nunca más supe de esta gente.
Esto nos demostró que teníamos un nivel bastante aceptable, para ser jugadores formados en las aceras de nuestra calle.
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lunes
Ajedrez
El enfrentamiento entre Kárpov y Korchnói en el año 1978, nos abrió los ojos por este fascinante mundo de las 64 casillas. Nuestros primeros escarceos entre peones, caballos y alfiles, comenzaron en la inolvidable Asociación de Vecinos del Carmen. En la humilde biblioteca de este recinto, por llamarle de alguna manera, había un librito de ajedrez, que nos introdujo de una manera provechosa en los entresijos de este juego: aperturas, medio juego, finales… Recuerdo que el pobre estaba bastante desgastado de tanto uso, había pasado en un corto periodo de tiempo por muchas manos; por mucho que lo intento, no logro recordar su título, una pena. Con este librito aprendimos la nomenclatura descriptiva (ahora predomina la algebraica), para descifrar aquellas partidas que reproducían los periódicos de la época. Entre nosotros había peleas por recortar la partida que traía, y sigue trayendo el periódico “El País”.
Por la barriada empezó a proliferar tableros de ajedrez de todo tipo con sus peculiares piezas listas para el combate, hasta tal punto que llegamos a organizar torneos entre nosotros, y, hasta la entrañable Asociación de Vecinos, organizó algún que otro torneo entre sus socios, y sin pecar de falsa modestia, gané uno de ellos. Me regalaron un bolígrafo de plástico, me pareció tan ridículo, que lo rompí y lo tiré. En la actualidad, somos pocos los que aún conservamos esta afición, y ya que estamos inmersos en el mundo de la informática, no sería mala idea emular aquellos campeonatos de barrio que un día llegamos a organizar, a través de Internet. Ahí queda la propuesta, que visto lo visto, caerá en saco roto, si lo sabré yo.
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